jueves, 30 de enero de 2014

Confianza

s. f. Esperanza firme o seguridad, que se tiene en una persona o proyecto.
Con la escuela en español y la casa en portugués, mezclar palabras y confundirlas era algo frecuente para nosotros. Es por eso que los nietos siempre llamamos a mi abuela Mãe (mamá) como le llamaban mis tíos, pensando que era su nombre. Ella nunca lo corrigió, porque a fin de cuentas, en nuestra cultura, las abuelas son tan o más madres que las oficiales.

Una noche, habiendo cenado todos y con la cocina en orden, Mãe miraba inmóvil por la ventana. Demasiado rato hundida en sus pensamientos y mirando al cielo. Me acerqué por su izquierda y me apoyé también en el borde de la pared:

- ¿Qué mira con tanta atención? ¿En qué piensa?

Tras una pausa, se volteó hacia mí:

- La luna. He visto en televisión que unos americanos llegaron a la luna. ¿Es verdad, o es como en las películas, donde todo es de mentira?

Sorprendido por la pregunta, confirmé que era verdad, que usaron una especie de avión y que aunque había muchas películas al respecto, de verdad pasó. Le hablé de los astronautas y de sus trajes, de la falta de aire respirable. Mientras le hablaba, una parte de mi cerebro se preguntaba cómo alguien podía pensar que fuera mentira. Para confortarla le comenté:

- Lo que pasa es que eso fue en el año en que yo nací. Yo llegando a Caracas un 4 de julio y ellos a la luna un 16, sólo 12 días después. Usted no le prestó atención porque seguro ayudaba a mamá a cuidarme.

Su cara era un poema, una mezcla de risa, confusión y arrepentimiento de haber preguntado. Pensaba para mí: ¿Cuántas veces la gente se burla de la inocencia y la sencillez, que realmente sólo cubre experiencia y vivencias? Sin embargo la cosa no estaba resuelta, algo no le convencía:

- Estoy confundida. Es verdad porque tú me lo dices, y sé que no me mentirías, pero es que no lo entiendo. Me gustaría no ser tan tonta.

Ella de tonta no tenía un pelo. Todavía no me decía qué le molestaba del hombre en la luna. Siguió mirando un rato:

- Es que la luna está muy lejos. ¿Qué fueron a buscar? ¿No les alcanzaba lo que tenían aquí? Yo de niña subí un día al Pico del Arieiro  para ver los pozos de nieve, la luna estaba tan grande que casi podía tocarse, se veía tan cerca. Pero tuve que pedir permiso para ir ¿Ellos a quién le pidieron permiso? ¿Qué querían ver? ¿Y si hubieran llegado una noche sin luna?. Cuando se fueron, ¿Dejaron todo limpio?

La cosa se empezó a enredar, yo no estaba preparado para preguntas inocentes, para cuestionamientos sencillos, no tenía respuestas. Imagino que llegaron en nombre de la ciencia, pero ¿eso cómo se explica? O por tratar de conquistar el mundo, como los comics de “Pinky y Cerebro”, peor aún. Finalmente pensé en esa frase tan norteamericana que explica el motivo de mucho de lo que hacen: ¡Because we can! No pintaba bien tratar de explicar eso tampoco. Al final opté por la respuesta honesta de emergencia (sólo usada en situaciones críticas donde han sido evaluadas todas las opciones y ni siquiera hay espacio para la creatividad) por el riesgo de que la cosa se ponga peor:

- No lo sé, no tengo ni la menor idea. Al menos créame que llegaron, esa es una verdad que acepta casi todo el mundo. No creo que hayan pedido permiso a nadie, la luna no es de nadie, que yo sepa.

Luego de un rato de silencio, un último comentario antes de dormir:

- Todo es de Dios y a Él hay que pedir permiso. Ve a dormir que mañana hay colegio. Dios te bendice.

Apagada la luz, seguía pensando. Mucha gente dice que ese viaje fue una mentira, un montaje de la NASA para conseguir presupuesto. Argumentan que la bandera no debería ondear si no hay gravedad, o que las cámaras y la película no deberían funcionar. En 40 años no regresaron ¿tan mal les fue? Mi abuela sólo necesitaba intuición para ponerlo en duda y yo lo había dado por hecho sin razonarlo.

Yo le había despejado la duda, o le había confirmado la mentira, aún no lo sé ni me importa mucho. Lo que entendí, mientras me dormía, es que la confianza te hace aceptar lo que no entiendes, por amor a quien lo dice.

La lata de Garbanzos : Confianza
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Sobre este garbanzo se ha escrito en:


¿En qué consiste la confianza? Aquí te damos un hermoso ejemplo de cómo entenderla
www.inspirulina.com/confianza.html

Fernando Pereira es computista y economista pero a través de la escritura consigue una particular manera de responder algunas cosas de la vida
www.inspirulina.com/confianza-2.html

6 comentarios:

  1. No hay nada más cierto que eso Fernandin! Me han tocado ese tipo de preguntas, y la verdad no hay nada más gratificante que la cara de felicidad de quien acepta lo que no entiende solo por ser uno!... Cada palabra de tu diccionario es un reto al pasado! :)

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    1. Esperemos tener siempre la respuesta correcta, para honrar esa confianza. Zip, es un reto incluso a la memoria. Retomar esos escritos retoman los sentimientos al escribirlos, y fortalecer propósitos viejos y buenos.

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  2. "¿Dejaron todo limpio?"... qué grande tu Mãe :D

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    1. Imaginarás mi cara al escuchar ese tipo de preguntas. Mira como la conciencia ecológica tenía gente adelantada a su tiempo ;)

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  3. Fernando, de la manera más inverosímil me llegó la publicación con tu significado de confianza.. y quiero que sepas que me alegra mucho que decidieras compartir ese talento tan especial que tienes. Muchos éxitos en esta nueva faceta en tu vida !

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    1. Gracias :)
      Ya luego me cuentas cómo llegó.
      Publicar los escritos estaba en la lista de pendientes del 2014. Vamos a ver como sale el experimento.
      gran abrazo,
      FP

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