domingo, 12 de enero de 2014

¿De dónde salió la lata?

Mi amiga Cris, una de las precursoras de estas historias, documentaba con frecuencia sus pensamientos de madrugada, al amparo del insomnio. Decía que su mente era como una “máquina de espaguetis” que botaba líneas sueltas y cuentos cortos en lugar de pasta. Si una idea la atacaba, empezaba a escribir, parando sólo para cambiar de cigarrillo, que consumido empezaba a hacerle sentir calor en el labio. Estos cortos reposaban en una carpeta de su computador, celosamente respaldados.

Si discutía con Cris sobre algún tema del que había escrito, se le iluminaba el rostro, con un aire de comodidad mezclado con satisfacción. Enseguida me tocaba preguntarle:

- Ahí viene la hoja, ¿cierto?

Y no me equivocaba, las señales eran claras, lo próximo que escuchaba era:

- Sobre eso tengo algo en la máquina de espaguetis, léelo primero y luego conversamos.

Leer esos extractos, impecablemente escritos, ciertamente merecía detener la conversación. Eran historias mezcladas con reflexiones argumentadas y revisadas, que muchas veces dejaban la discusión de ese tamaño.

En un día de esos en los que boto cosas que no uso, para dejar espacio a las nuevas, encontré una vieja lata de galletas que me regaló mi abuela, casi llena de garbanzos. Algunos tenían palabras escritas en tinta de plumilla muy fina, otros habían sido pintados de colores, y la mayoría se envolvían con un post-it, cuando el asunto ameritaba un texto mayor o sus anexos. Estaba ante mi propia máquina de espaguetis, con las palabras que un niño aprendió en la casa y en la escuela.

Junto a la lata, puse mis notas del Camino de Santiago (una pequeña libreta llena de pequeñas historias escritas a mano) y unos cuentos cortos que alguna vez escribí a máquina durante la universidad, aunque me dé vergüenza decir que fueron escritos “a máquina”.

En medios distintos, esas historias tenían algo en común: habían cambiado mi forma de pensar respecto a algo y podía resumirlo en una palabra. Era mi diccionario tridimensional personal, donde cada garbanzo, pieza o palabra, se convertía en el disparador de un recuerdo. Sólo debía digitalizarlo todo y pedir a la Real Academia que me hiciera un diccionario personal, con lo que esas palabras significan para mí. Claramente publicarían sólo algunos ejemplares: uno lo compraría yo, y los demás podrían ser utilizados por compradores muy cultos, que no necesiten revisar las palabras que cambié, pues ciertamente son palabras cotidianas, como Orgullo, Abandono, Familia, Heroína, Miedo, Paz y alguna otra. Mi diccionario está tintado por mi entorno, la influencia de mis amigos y los valores de mi familia. Cuando terminé de escribirlo, por mucho o poco que resultó, estas notas se convirtieron en una forma sencilla de reconocer y agradecer a todos, que hayan sido parte de mi camino en esta vuelta.

La traducción inicial de los garbanzos fue difícil, de algunos colores no recordaba el significado, y de otros sólo podía pensar:

- ¡Se puede tener mala letra!

Cuando llevaba una docena de palabras transcritas, a mi amigo José Miguel, que realmente es capaz de leer cualquier cosa sólo por el placer de la lectura, le parecieron buenas:

- Esto hay que publicarlo. Es que por fin te entiendo. ¿Lo puedes poner todo junto y en orden?

Mi reacción, la de costumbre, el escepticismo acompañado de ironía y broma:

- ¿Eso es un chiste, cierto? Poder, casi todo se puede, pero ¿quién quiere leer unas historias sueltas que sólo tienen en común al autor? Con este título van a creer que es un recetario ¿O es que quieres que haga un libro para ir al baño? Que yo sepa, entre la revista Selecciones y los encartes de periódicos, el segmento ya está tomado.

El sueño gitano de Jóse, es que la intriga de un nombre tan inusual, haga a la gente leer el blog. Luego el disfrute de su lectura y las reflexiones que provoquen deben hacer el resto: recomendarlo a los amigos en buena lid.

Bienvenidos a La Lata de Garbanzos, un blog que no tiene secuencia, para poder leerlo en desorden, que no tiene final porque para eso tendría que ponerle comienzo, y que no planea segunda parte porque no es tan complicado. Cada lectura planea durar lo que tarden en ir al baño. Si ha dejado una historia a la mitad, espero que sea por la tentación de haber empezado otra, y no porque lleve una vida muy acelerada, en cuyo caso yo recomendaría empezar leyendo sobre como cambié el significado de la palabra destino.

Les dejo mi respeto y admiración. Si sienten que todo se está poniendo muy sentimental, muy portugués o demasiado privado, no se preocupen, que seguro dura poco. Suerte y paciencia.

9 comentarios:

  1. Hasta que por fin se publico algo!! A drisfutarlo pues.

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  2. Eu! Tu entrada ha sido debidamente leída -y disfrutada- en el baño, como corresponde. Me emociona la idea de lo que está por venir, de releer algunos de tus escritos que en su momento tuve el privilegio de leer -a máquina, qué bonitos; ahora diríamos que son vintage.. estás a la última, pues- y, sobre todo, que mi "máquina de hacer fideos" y las "líneas sueltas" hayan sido el detonante. La distancia es enorme, pero el cariño sigue intacto. ¡Besos!

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  3. A esto le llamo un inicio de año furulus... disfrutaremos la aventura porque se pronostica interesante...Aprovecha al máximo la inspiración... !!!

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  4. Son los mejores. Algo debo haber hecho bien para tener panas como ustedes. Vamos a ver como sale el experimento. Se les quiere, FP.

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  5. Hola!!!!
    Desde el colegio sabía que llegaría el dia en el que leería alguna publicación tuya o de Juan Ramón.... o que utilizaría algún programa desarrollado por ti o por Nelson ... están llegando esos dias jejeje
    Saludos desde una sala de espera de un aeropuerto!!
    Lina

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    1. Eu Lina. Bien dicen que no hay día q no llegue :)
      Gusto saber de tí. Las salas de espera son las mejores para ponerse al día, responder correos y leer estas notas, espero que te hayan gustado. Un abrazo, FP

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  6. Muy interesante, voy a ponerme en fila de los conejillos de este experimento (los que vamos a leer). JLO me lo comento y me interese por leerlo.... en mi caso no fue en el baño jeje.... abrazos

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    1. Gracias K. Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos :)

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  7. No hay nada como abrir un cofre de tesoros, o una lata de garbanzos, para llenarnos de maravillas. Desde hace tiempo, y desde la mudez pues cuando sobran las palabras nada como que reine el silencio, he leído y releído muchos de estos garbanzos, que me parecen cuentas del collar más hermoso: reflexiones inteligentes de una vida única. Mil felicidades por esa vida, Fernando, y por querer compartirlas con nosotros. Y, como bien dice Lina más arriba, era sólo cuestión de tiempo que esas personas brillantes con las que compartimos la infancia y adolescencia dieran frutos extraordinarios.

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